En el año 2005, el Congreso Nacional aprobó diversas modificaciones a la Constitución Política de la República, una de las cuales reconoció a los colegios profesionales constituidos en conformidad a la ley, la facultad para conocer de las reclamaciones que se interpongan sobre la conducta ética de sus miembros, atribuyendo a tribunales especiales establecidos en la ley, la facultad de juzgar a los profesionales que no se encuentren asociados a algún colegio profesional. 

Sin embargo, transcurridos tres años desde la aprobación de la mencionada reforma constitucional que reconoció la tuición ética a los colegios profesionales, no se ha enviado aún al Parlamento el proyecto de ley que la haga aplicable. Esta situación contrasta con la actitud visionaria que tuvo nuestra institución para modernizar su institucionalidad y adecuarse a los nuevos desafíos.

En efecto, durante el año 2004, es decir, un año antes de aprobada la reforma constitucional antes señalada, el Colegio Médico de Chile estableció una nueva institucionalidad ética en su interior, al sustraer a los Consejos Regionales y al Consejo General el conocimiento y juzgamiento de las infracciones a la ética profesional en que incurrían sus asociados, entregando estas atribuciones al Tribunal Nacional y a los Tribunales Regionales de Ética de la Orden. Es decir, se estableció una separación entre las funciones gremiales propiamente tales y las jurisdiccionales éticas, con el fin de garantizar mayor independencia en estas materias. Ese mismo año, se aprobó el vigente Código de Ética, luego de una profunda revisión realizada en el seno del Departamento de Ética del Colegio Médico de Chile, y aprobada, por la unanimidad del H. Consejo General, el día 25 de noviembre de 2004.

Han transcurrido cuatro años desde que nuestra institución hiciera estas profundas modificaciones a la normativa ética profesional y hemos podido apreciar el cambio sustancial que se ha producido en la tramitación de los procedimientos éticos, reduciéndose de manera abrupta los tiempos de duración de aquéllos. En efecto, no era infrecuente que los antiguos sumarios éticos duraran años antes de 14 Código de Ética – 2008 la dictación de la sentencia de término. Hoy, en el lapso de meses, las causas suelen ser falladas en primera instancia por el Tribunal Regional respectivo y revisadas en apelación por el Tribunal Nacional, cuando corresponda. 

Asimismo, en estos años de funcionamiento de los Tribunales de Ética, hemos podido comprobar que la gran mayoría de las causas conocidas por estos tribunales tienen su origen en dos tipos de denunciantes: pacientes y médicos. Es decir, se trata de denuncias éticas planteadas por pacientes contra médicos y por estos últimos en contra de otros colegas. En el primer caso, el conocimiento y juzgamiento de estas denuncias por parte de los Tribunales de Ética puede significar un desincentivo de la litigiosidad ante tribunales ordinarios. En el segundo, cobra relevancia el rol de mediador que el Colegio Médico debe desempeñar entre sus asociados. 

Es ese análisis de casos concretos el que nos recuerda que la ética tiene que ver con el comportamiento concreto de seres humanos en contextos determinados. Hoy vivimos en una sociedad donde la Ética ha perdido centralidad, lo que afecta desde los medios de comunicación hasta la convivencia diaria. En nuestro país, en los últimos 30 años, hemos sido testigos de los costos tremendos que tiene tomar decisiones económicas y políticas, sin considerar una apreciación ética.

Ante eso, la defensa y promoción de una ética profesional que regule el ejercicio de la medicina cobra un doble valor: por un lado, permite la proyección de la medicina al servicio del bienestar humano y, por otro, se transforma en una reserva, en un faro para una sociedad que necesita recomponer su fortaleza ética, de cara al bicentenario de nuestra independencia. 

En esa dirección, nuestra institucionalidad ya es un ejemplo de consolidación, al igual que la constante actualización de nuestro Código de Ética. Los esfuerzos deben ahora encaminarse a obtener que el Poder Ejecutivo envíe al Congreso Nacional el proyecto de ley que regule a los colegios profesionales y cree los tribunales especiales Código de Ética – 2008 15 que juzgarán a quienes no pertenezcan a colegio profesional alguno.

Sólo así podrá ser enmendado el profundo error cometido por las autoridades en el año 1981, época en que se privó a los colegios profesionales de sus facultades para sancionar las infracciones a las normas que regulan la ética profesional, entregándoselas a los Tribunales de Justicia. Nos daremos por satisfechos en esta materia si durante el mandato de la actual Mesa Directiva Nacional se alcanza este objetivo.

DR. PABLO RODRÍGUEZ WHIPPLE.
Presidente Colegio Médico de Chile (A.G.)